El liderazgo femenino es cada vez más valorado en el mundo empresarial y político, y aunque se ha avanzado en la igualdad de género en este ámbito, todavía queda mucho por hacer. Según el Índice de Igualdad de Género Global 2021 del Foro Económico Mundial, solo el 27% de los líderes empresariales y políticos son mujeres. En nuestro país, Bolivia, de acuerdo a Fundempresa, el 20% de los representantes legales en las empresas son mujeres, y en una encuesta que realicé en LinkedIn, el 40% de las personas que respondieron indicaron que creen que menos del 10% de sus gerencias están ocupadas por mujeres.

Las razones por las cuales las mujeres no ocupan estos cargos en la misma proporción que los hombres son variadas y complejas. Entre ellas se incluyen el sesgo de género en la selección y promoción, la falta de oportunidades de desarrollo y capacitación para las mujeres, la presión social y las expectativas de género.

Es importante tener en cuenta que el sesgo de género se refiere a la tendencia inconsciente de las personas a evaluar a las mujeres y los hombres de manera diferente. Por ejemplo, si los líderes de una organización son predominantemente hombres, es más probable que busquen y promuevan a candidatos que se parezcan a ellos y compartan sus valores y perspectivas. Un ejemplo más es que según una encuesta realizada por LinkedIn, el 44% de los encuestados creía que las mujeres eran menos ambiciosas que los hombres, lo que puede llevar a los empleadores a subestimar el potencial de las mujeres para puestos de liderazgo.

Para aquellas mujeres que aspiran a ocupar puestos gerenciales, los psicólogos empresariales sugieren seguir estos tips:

Es fundamental reconocer que las mujeres y los hombres tenemos habilidades únicas y complementarias que pueden ser aprovechadas para gerenciar empresas competitivas. Las habilidades comunicativas, la empatía y la capacidad de colaboración son habilidades tradicionalmente asociadas con las mujeres, mientras que la capacidad de liderazgo y la resolución de problemas son habilidades asociadas a los hombres. Al fomentar una cultura inclusiva en la que estas habilidades se valoran y se integran, se pueden lograr equipos de liderazgo más efectivos y una mayor rentabilidad para las empresas.

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